Esta edición del cuento La abeja haragana de Horacio Quiroga se compone de un libro en braille (formato 21 X 29) y un libro en tinta (formato 14 x 21) que contienen el mismo texto. Envío gratuito.

Había una vez en una colmena una abeja que no quería trabajar, es decir, recorría los árboles uno por uno para tomar el jugo de las flores; pero en vez de conservarlo para convertirlo en miel, se lo tomaba del todo.
         Era, pues, una abeja haragana..

Así comienza esta extraordinaria aventura que encantó por generaciones a grandes y chicos.

La colección Manos que leen, de la cual forman parte este y otros títulos, se propone contribuir a la inclusión educativa de chicos ciegos en escuelas integradoras o no, favoreciendo transitar, entre otras, la experiencia de la lectura compartida con los compañeros que ven. Asimismo que docentes y bibliotecarios dispongan de estos libros les da, por un lado, la posibilidad de conocer y difundir el braille como sistema de lectoescritura (puntos en relieve que se leen con los dedos), para que los chicos ciegos afiancen su alfabetización y, por otro, que los chicos que ven aprendan que existe otro modo de aprehender el mundo y que “compartirlo” de una manera diferente es posible y está al alcance de “las manos”.

La abeja haragana Edición en braille

$710,00
Envío gratis
La abeja haragana Edición en braille $710,00

Esta edición del cuento La abeja haragana de Horacio Quiroga se compone de un libro en braille (formato 21 X 29) y un libro en tinta (formato 14 x 21) que contienen el mismo texto. Envío gratuito.

Había una vez en una colmena una abeja que no quería trabajar, es decir, recorría los árboles uno por uno para tomar el jugo de las flores; pero en vez de conservarlo para convertirlo en miel, se lo tomaba del todo.
         Era, pues, una abeja haragana..

Así comienza esta extraordinaria aventura que encantó por generaciones a grandes y chicos.

La colección Manos que leen, de la cual forman parte este y otros títulos, se propone contribuir a la inclusión educativa de chicos ciegos en escuelas integradoras o no, favoreciendo transitar, entre otras, la experiencia de la lectura compartida con los compañeros que ven. Asimismo que docentes y bibliotecarios dispongan de estos libros les da, por un lado, la posibilidad de conocer y difundir el braille como sistema de lectoescritura (puntos en relieve que se leen con los dedos), para que los chicos ciegos afiancen su alfabetización y, por otro, que los chicos que ven aprendan que existe otro modo de aprehender el mundo y que “compartirlo” de una manera diferente es posible y está al alcance de “las manos”.